Petare - Día 1

Petare, ¡cuánto te echábamos de menos! Hoy finalmente comenzó el taller de gramática destinado a todos los niños de primaria. María Luisa está de reposo, la operaron del ojo, no puede asistir a la escuela Jenaro Aguirre ni tampoco puede manejar. Pero eso no nos detuvo, diariamente las monjas Claudia y Carmen, profesora y directora de esta escuela, respectivamente, emprenden su aventura hasta la Bombilla, esquina 24 de marzo para ser más específica. A las 5:30 a.m. estábamos agarrando el metro, en la estación Altamira, dirección Palo Verde. Nos bajamos en la estación Petare. Mientras muchos duermen, no se enteran que a esa hora, 5:30 a.m., la vida de muchísimos venezolanos está más que activa, me preguntaba, ¿cómo logran estar tan guapetones, perfumados, con el desayuno y almuerzo listo pa´más de cinco integrantes de la familia, y estar ahí parados ya agarrando rumbo a sus respectivas chambas? Las calles tan estrechas, llenas de basura, escombros y graffitis explícitos de lo "inútil" que es este o aquel... Por Bs. 6 llegamos al Jenaro Aguirre, no eran ni las 6:30 a.m y ya las señoras encargadas de la cocina estaban haciendo las caraotas que los chamos almorzarían. ¡Y uno con las sábanas aún pegadas! Ojalá Dios, quien quiera que esté allá arriba, realmente ayude a los que madrugan, se lo merecen, caramba. Hoy comenzamos con los chamos de tercero y quinto grado. Escribimos sobre los Timoto-Cuicas y demás (los había olvidado, cuánto se aprende con los niños). Almorzaron pasta con caraotas, ¡rasparon los platos! Aquí meto la propaganda: ¡no dejen de apoyar con sus kilos de ayuda! Bajar de vuelta hacia Altamira fue caótico, tuvimos que echarle pierna porque las camioneticas no estaban activas, - Todo está trancado, imposible chambear. Decían.